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·Anthony Pezer·Herencia, Colección, Guía

Vender la colección de relojes de mi padre

Qué hacer cuando heredas varios relojes: cómo ordenarlos, cuáles valen de verdad, qué conviene vender junto y qué por separado,

Heredar un reloj ya es complicado. Heredar diez es otra cosa.

Cuando alguien me escribe con una colección entera, casi siempre viene con la misma sensación: una caja o un cajón con piezas de décadas distintas, sin saber cuáles importan y cuáles no, y con la incómoda sospecha de que si lo vende todo de golpe le van a tomar el pelo.

La sospecha es fundada. El error más caro al vender una colección es venderla como lote, y es exactamente lo que va a proponerte casi todo el mundo.

Por qué el lote te perjudica

Un comprador que se lleva las diez piezas de una vez asume el riesgo de las que no se venden bien. Y ese riesgo lo descuenta del precio. En la práctica, acabas cobrando por las buenas un precio arrastrado por las malas.

Un caso típico: una colección con un Rolex Datejust, dos Omega de los sesenta, un Longines de oro y seis relojes de marcas de moda sin valor de mercado. Vendida en lote, es fácil que te ofrezcan un número redondo que en realidad paga el Datejust y te regala el resto. Separada, el Datejust y los Omega se pagan cada uno por lo que valen, y lo demás se va donde corresponda.

Vende las piezas buenas una a una y agrupa solo lo que no tiene mercado propio.

Primer paso: separar en tres montones

Antes de hablar con nadie, divide lo que tienes.

Montón 1, merece tasación individual. Rolex, Patek Philippe, Audemars Piguet, Vacheron Constantin, Cartier, Omega, IWC, Jaeger-LeCoultre, Zenith, Universal Genève, Heuer anterior a 1985, Longines antiguo, Breitling antiguo y Tudor. También cualquier reloj de oro macizo, sea de la marca que sea.

Montón 2, valor modesto pero real. Seiko antiguo, Citizen automático, Certina, Tissot antiguo, Bulova, Mido, Roamer. No son piezas de miles de euros, pero entre varias suman y tienen su comprador.

Montón 3, valor sentimental. Fossil, Michael Kors, Viceroy, Casio corriente, Swatch, Lotus, relojes de promoción. No tienen mercado. Guárdalos o repártelos en la familia, pero no dejes que nadie los use para «redondear» una oferta a la baja.

Cómo saber qué hay en el montón 1

Necesitas dos datos por reloj: marca y referencia. La marca está en la esfera. La referencia es un número grabado entre las asas, donde se engancha la correa.

Una foto de la esfera y otra de la parte trasera por cada pieza suele bastar para identificarla. No hace falta que hagas tú la investigación: lo que necesitas es tenerlo fotografiado y ordenado antes de enseñárselo a nadie.

Qué conviene guardar, aunque vayas a vender

Hay dos casos en los que merece la pena quedarse una pieza.

El reloj que llevaba puesto. No es una cuestión de dinero. Pasa mucho que alguien vende toda la colección y a los dos años se arrepiente precisamente de esa pieza. Si hay una que tiene historia, sepárala antes de empezar y ni la valores.

La pieza que más se va a revalorizar. Si hay un Rolex deportivo antiguo o un Patek, y no tienes urgencia de liquidez, esa es la que menos prisa tiene por venderse. Son los dos segmentos que mejor han aguantado las correcciones del mercado.

Los relojes que no funcionan

Es lo primero que casi todo el mundo pregunta: «no funciona, entonces no vale nada, ¿no?».

Falso. Un movimiento parado después de treinta años en un cajón normalmente solo necesita una revisión, que cuesta entre 400 y 800 euros en una marca de gama alta. Eso se descuenta del precio, pero no lo anula. Un Rolex parado sigue siendo un Rolex.

Lo que sí resta de verdad es que falten piezas originales, que la esfera esté repintada o que la caja haya pasado por varios pulidos.

Si hay varios herederos

Es la parte más delicada y la que más conflictos genera, así que conviene decirla en voz alta.

Repartir relojes entre hermanos «a ojo» sale mal casi siempre, porque las piezas tienen valores muy distintos y nadie lo sabe al principio. Lo razonable es tasar primero todo el conjunto, poner los números sobre la mesa y decidir después: quién se queda cuál, qué se vende y cómo se compensa la diferencia.

Una tasación por escrito, con el valor de cada pieza, evita muchas discusiones. Y si la herencia está en trámite, tu notario o tu asesor probablemente te la va a pedir de todos modos.

Cómo pedir la valoración de una colección

  1. Fotografía cada reloj por separado: esfera, parte trasera y, si puedes, la referencia entre las asas.
  2. Haz una foto general de todo junto, que ayuda a hacerse una idea.
  3. Junta todo lo que había con ellos: cajas, papeles, facturas antiguas, eslabones sueltos.
  4. Pide una valoración pieza a pieza, no un número global. Si alguien solo te da un precio por el conjunto, pídele el desglose. Un comprador serio no tiene problema en darlo.

Si quieres que le eche un ojo

Mándame las fotos por WhatsApp y te digo qué hay en cada montón y qué paga el mercado por las piezas del primero, una a una. Sin compromiso y sin que tengas que decidir nada.

Si en la colección no hay nada de valor, te lo diré igual y te ahorro el paseo. Y si hay algo importante, lo sabrás antes de que alguien intente llevarse el conjunto por el precio de una pieza.

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