Qué hacer con los relojes de un familiar que ha fallecido
Guía práctica y sin prisa para cuando aparecen relojes tras un fallecimiento: qué hacer los primeros días, cómo conservarlos,
Si has llegado hasta aquí es probable que hayas perdido a alguien hace poco. Siento el momento en el que estás, y voy a intentar que esto sea útil y breve.
Lo primero, y es lo más importante de toda la página: no hay ninguna prisa. Los relojes no caducan. Nadie tiene que decidir nada esta semana, ni este mes. Las decisiones que se toman en las primeras semanas después de un fallecimiento suelen ser las que más tarde se lamentan.
Los primeros días: solo conservar
Lo único que conviene hacer al principio es asegurarse de que las piezas no se estropeen ni se pierdan.
Guárdalos todos juntos y en un sitio seco. Un cajón vale. Si hay caja original, dentro de su caja.
Si alguno funciona, déjalo parar. No pasa nada. Un reloj mecánico parado no se daña; volver a ponerlo en marcha después es trivial.
Saca las pilas de los de cuarzo. Esto sí importa: una pila vieja puede tener fugas y el líquido destroza el movimiento desde dentro. Es la única acción urgente de esta lista.
No limpies nada. Ni con paño de microfibra, ni con agua, ni con productos. El polvo no hace daño; frotar una esfera antigua sí.
Guarda absolutamente todo lo que aparezca con ellos. Cajas, papeles doblados, garantías, facturas de hace treinta años, eslabones sueltos en una bolsita, etiquetas colgantes. Puede parecer basura y muchas veces es dinero.
Cuando ya puedas, hacer inventario
Cuando tengas la cabeza para ello, y no antes, merece la pena poner orden.
Fotografía cada reloj por separado: la esfera y la parte de atrás. Con eso, cualquiera que sepa del tema puede decirte qué es cada pieza. No hace falta que lo averigües tú.
Saber qué hay tiene valor aunque no vayas a vender nada. Evita que alguien se deshaga sin querer de algo importante, y evita también la situación contraria: guardar durante años, con mucho cuidado, un reloj que no vale nada mientras se perdió de vista el que sí valía.
El reparto entre hermanos
Esta es la parte donde se rompen las familias, y no por dinero, sino por desinformación.
Lo que sale mal es repartir «a ojo», dando por hecho que los relojes valen todos algo parecido. No es así: en una misma caja puede haber una pieza de 12.000 euros y otra de 80, y ambas parecerse bastante a ojos de quien no entiende.
Lo que funciona:
- Saber primero qué vale cada uno. Los números sobre la mesa, antes de repartir.
- Que cada uno diga cuál quiere, por lo que significa y no por lo que vale.
- Compensar la diferencia en dinero o con otros bienes de la herencia.
- Vender solo lo que nadie quiera quedarse.
Ese orden evita casi todos los conflictos, porque separa el valor sentimental del económico en vez de mezclarlos.
Cuándo tiene sentido vender, y cuándo no
Tiene sentido si nadie de la familia se lo va a poner, si hace falta liquidez para gastos de la herencia, o si la pieza es tan valiosa que tenerla en un cajón da más ansiedad que alegría.
No tiene sentido si hay dudas, si alguien de la familia lo quiere, o si lo estás haciendo con prisa para cerrar un trámite. Un reloj vendido no vuelve, y el arrepentimiento es más común de lo que parece, sobre todo con la pieza que esa persona llevaba a diario.
Mi consejo, y va contra mi propio interés: si dudas, no vendas todavía. Guárdalo un año. Si dentro de un año sigues pensando lo mismo, véndelo entonces. El mercado no se va a mover tanto como para que esa espera te cueste dinero.
Lo único con lo que sí conviene tener cuidado
Cuando se sabe que ha habido un fallecimiento, aparecen ofertas. Compraventas de oro, tiendas de barrio, gente que se acerca con la mejor de las intenciones aparentes y un precio muy por debajo.
No es que todos sean deshonestos. Es que muchos valoran el peso del metal y no el reloj. Un Rolex de oro puede tener 1.500 euros de oro y valer 14.000 como reloj.
La regla simple: si alguien te ofrece dinero por un reloj antes de decirte qué reloj es y por qué vale eso, esa oferta no es para ti.
Si quieres saber qué hay
Cuando te apetezca, mándame las fotos por WhatsApp y te digo qué es cada pieza y qué vale, sin compromiso y sin que tengas que decidir nada. Si lo único que quieres es saberlo para el reparto, con eso te vale y no hace falta hablar de vender.
Y si me escribes dentro de seis meses, también estaré.
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